El libro de los Salmos

Este libro fue escrito en su mayoría por David y es el libro número 19 en el Antiguo Testamento.   Los salmos no riman, pues en la literatura hebrea del momento, la poesía se basaba en la repetición de ideas y no de sonidos.

Hay 7 tipos diferentes de salmos:

  1. Los de alabanza como el salmo 33 y el 103 que nos enseña a agradecerle a Dios por ser quién es.
  2. Los de historia como el número 68 y 106 que nos dicen qué ha hecho Dios por su pueblo.
  3. Los de amistad como el salmo 8 y 23 que nos recuerda que Dios nos ama y nos enseña cómo demostrarle nuestro amor.
  4. Lo de enojo como el #35 y #137 donde se le pide a Dios que castigue a injustos.
  5. Los de confesión como el salmo 32 y 51 que nos enseñan cómo hablarle a Dios sobre nuestros pecados.
  6. Los del Mesías como el #22 y #89 que nos hablan de Jesús.
  7. Los de adoración como el #30 y #122 que eran usados en ceremonias religiosas para adorar a Dios.

El libro de Salmos es definitivamente de mis favoritos. Es un libro que la mayoría de las personas lee con los ojos, pero no todas lo leen con el corazón. Es muy diferente leer palabras a leer sentimientos encontrados en ellas. Lo que me encanta de este libro es que me enseña a que no todo fue perfecto para los hombres de Dios que aparecen en la Biblia. Me demuestra que ellos también pasaron pruebas y dificultades PERO lo más importante es que me enseña a correr a los brazos de Dios cuando estas situaciones de presentan a mi vida. Leer Salmos obliga a mi corazón a adorar aún en medio del dolor. En medio de la confusión. En medio del valle de muerte. Hay Salmos de fortaleza, de debilidad, de guerra, de tristeza, alegría…etc. Hay un salmo para cada emoción por la que paso y leerlos me encamina a enfocarme en el perfeccionador de mi fe en vez de enfocarme en mi problema o situación. Me ha enseñado a ser agradecida y no tomar ninguna bendición de Dios en vano.

 Salmos 41:12

¨Por mi integridad habrás de sostenerme,
    y en tu presencia me mantendrás para siempre.¨

Espero que lo lean y dejen que Dios les hable por medio de este libro.

Un abrazo a todas,

Gina Zanuncini, Guatemala.