¿Cómo fui resucitada?

   

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).  Efesios 2: 4-5

Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.  Mateo 11:28

A lo largo de mi vida, han pasado muchas situaciones que marcaron quien era y quien soy.  Iniciando desde el momento en que nací, según cuenta mi madre yo llevaba ya más de tres días de no moverme y el doctor le indicó que era necesario operar de emergencia. Cuando nací, venía con 4 vueltas del cordón umbilical en el cuello, eso no permitía que yo tuviera oxígeno, estaba de color azul, después de un tiempo los doctores lograron hacer que respirara.

Ya en la adolescencia, una de las épocas más difíciles fue el tener que vivir con temor de padecer diabetes, el tener que estar yendo a realizarme exámenes de sangre 3 a 4 veces al año, era agotador.

A raíz de eso y otras situaciones llegué a batallar con la depresión severa, ansiedad generalizada y para la guinda del pastel, la bulimia, ya que no aceptaba quien era, me miraba fea y gordita (comentarios que tenía en mi mente), aunque estaba en el peso ideal; eso solo perjudicaba los pensamientos y sentimientos. Fueron momentos en los que uno se siente tan solo, tan vacío, sin esperanzas, aunque estés rodeada de muchas personas, para mí nada valía la pena.

Eso me llevó a no querer salir de casa, ni de la cama, me daba pánico hacerlo.  Las únicas dos cosas que llenaban mi vacío de manera momentánea era comer cosas dulces en exceso, después me sentía culpable y vomitaba; la otra era servirle al prójimo, ayudar al que no tenía qué comer en las calles y me involucré como voluntaria en actividades de niños, lo que no estaba bien era que compartía de un amor que yo no tenía.

¿Te has sentido así alguna vez?
¿Que ya no tienes esperanza?
¿Que nadie sabe cómo te sientes en realidad?
¿Has querido tirar la “toalla”?

Te cuento que hay un amor que todo lo puede. Dios nos conoce perfectamente, sabe nuestros gustos y lo que no nos gusta. Dios sabe de que somos capaces, de cuales son nuestros talentos y debilidades. Sabe cómo está nuestra mente y corazón.

Mi vida cambió de repente, fue el día que conocí que hay un Cristo, ese día rendí mi corazón, y empecé a sentir un amor inexplicable. Ha sido un proceso en el que Dios y El Espíritu Santo me resucitaron a nivel espiritual y eso llevó a un renacimiento, a un cambiar, a ser una persona nueva. Sé que había alguien orando por mí, aun sin conocerme. Como lo que pasó en la biblia con Tabita (Dorcas), Hechos 9- 35:43 “ella estaba abundada en obras, entonces enfermó y murió; es allí cuando llaman a Pedro y él oró; y le dijo que se levantará”; eso pasó conmigo el día en que lo acepté en mi vida, desperté y resucité.

Ahora he aprendido que tengo identidad como hija de Dios, esto llevó a perdonarme, a llenarme de un amor sin igual, sobrenatural, un amor que solo un Padre Celestial puede darte.  Hoy te invito que si leíste hasta aquí, y te has sentido así, que ya no hay esperanzas o en mucha soledad, permitas que ese amor entre en tu vida. Solo Dios puede cambiarte.

Él quiere usarte y que seas de bendición para otros.

 

Con mucho amor,

Joana Hsu, Guatemala

Mayo 2018