El lugar anhelado

Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos confianza para entrar en el Lugar Santísimo por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, lo cual hizo por medio de su cuerpo. También tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y los cuerpos lavados con agua pura.”

– Hebreos 10:19-22 (NVI)

¿Te ha pasado alguna vez que hay un lugar que no te es permitido entrar… pero que tienes un anhelo muy grande de ingresar y conocer ese lugar?

Vivo en un país hermoso de Centroamérica que tiene una historia que me ha impactado desde el primer día que llegué. En Panamá hubo un área donde durante mucho tiempo los panameños no podían ingresar ya que era considerado territorio de USA y por lo tanto el acceso era restringido por ser la zona aledaña al Canal de Panamá. Años después el lugar fue abierto a todos, y ahora es una zona muy aspiracional para vivir… en realidad es una zona muy hermosa, tiene mucho verde a su alrededor y al llegar a esa zona pareciera que uno entra a otro país.

En la Biblia podemos encontrar algo similar, resulta que en el Antiguo Testamento encontramos que cuando Dios dio la ley a los israelitas, estableció que únicamente el Sumo Sacerdote podía entrar al lugar santísimo, y únicamente una vez al año para poder ofrecer sacrificios para la expiación del pecado y alabanza a Dios. (Levítico 16; Hebreos 9:2-8). Para que el Sumo Sacerdote pudiese ingresar además debía seguir una serie de rituales muy específicos y estrictos, ya que si no los cumplía e ingresaba de manera impura, este moría… y la razón era clara: el lugar santísimo era el lugar dónde Dios derramaba su presencia, así que nada impuro debía llegar a ese lugar, porque Dios es santo y el pecado no puede co-habitar dónde Dios está.

Así que puedes imaginarte cuantos no anhelaron ingresar a la presencia de Dios, sin poder hacerlo… me imagino que muchos… de hecho podemos observar salmos que hablan de lo maravilloso que es llegar a la presencia de Dios y el anhelo que hay por estar en la presencia de Dios.

Sin embargo hay una maravillosa noticia para la humanidad, en Marcos 15:38; Mateo 27:51; Lucas 23:45 podemos encontrar cómo cuando Jesús muere en la cruz el velo del templo (dividía el lugar santo del lugar santísimo) se rasgó de arriba hacia abajo; y esto es muy importante porque lo que Dios estaba haciendo en ese momento es abriendo el camino para que ahora todo aquel que cree en Jesús cómo su Señor y Salvador, y que ha sido lavado su corazón por la sangre de Cristo derramada en la cruz pudiese venir a la presencia de Dios con libertad; y me gusta cómo lo dice la versión NVI: con confianza.

Ese lugar de santidad a cual nadie podía acceder ahora fue abierto por Cristo para que podamos venir a la presencia de Dios con plena confianza. Ya no tenemos que ofrecer sacrificios, o pedirle a un sumo sacerdote que vaya a hacer el rito de las ofrendas para primero ser perdonados y segundo llegar ante Dios… ahora cada uno de nosotros podemos venir en cualquier momento de nuestro día, en cualquier momento del año, en cualquier lugar donde estemos a la presencia de Dios y con confianza, eso significa sin temor, sino cómo cuando conoces a alguien y llegas y puedes hablar con esa persona y abrir tu corazón. Esto es algo tan maravilloso que solo pensarlo me hace saltar el corazón de tanta gratitud.

Dios abrió el camino para que podamos estar delante de Él. Y cuando pienso en quién es Dios… Dios es el creador de todo lo que hay: el cielo, la tierra, las galaxias, las estrellas, el universo entero, los animales, las bellas flores, los hermosos paisajes la viajes cuando vemos las montañas, ríos, lagos, y por supuesto la humanidad, porque cada hombre y mujer fueron creados por Dios. También Dios es quién sostiene a esa creación, es maravilloso pensar cómo la tierra no se acerca tanto al sol que nos quemamos o se aleja tanto que nos congelamos… la lluvia cae en su tiempo, y permite que las semillas que cayeron a la tierra echen raíz, crezcan y den fruto. Dios hace que nuestro corazón lata por años y años, de tal forma que eso bombea la sangre que lleva el oxígeno, todos los nutrientes que absorbe nuestro intestino de los alimentos para mantenernos con vida y poder funcionar… hace que nuestras neuronas se conecten y pueda fluir la electricidad de una a otra para que podamos pensar, movernos, hablar, realizar cada una de nuestras actividades día a día. Dios es todopoderoso, es grande, es fuerte, cuida su creación, protege a sus hijos, los sustenta, es sanador, libertador, gobierna sobre toda la creación, no tiene igual, nadie se le puede hacer frente. Y tenemos entrada ante Dios, ante su presencia por el sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz. 

Mi invitación hoy es a que reflexionemos sobre lo que esto significa, y que valoremos con completo agradecimiento ese regalo inmerecido que tenemos de poder presentarnos a Dios, y que eso nos lleve a anhelar estar en Su presencia cada día, cada momento de nuestra vida. Que cómo dice en Hebreos lo hagamos con un corazón sincero, con fe y limpios vengamos ante nuestro Dios y le adoremos, porque Él abrió ese camino para que podamos tener una relación cercana con Él, para que le podamos conocer de manera más íntima y que podamos caminar con Él cómo amigos, cómo la esposa del Cordero.

En el amor de Jesucristo, 

Scarlett Zepeda

noviembre 11, 2025