La Biblia nos permite conocer a Dios de distintas formas y muestra cada uno de los valores que lo caracterizan como el amor, protección, fidelidad, restauración, misericordia y gracia que El nos da. Podemos ver estos valores de nuestro Padre reflejados en una parábola tan linda como la es la del Hijo Pródigo ( Lucas 15 : 11- 32).
Esta historia nos muestra a un hijo que decide tomar su camino abandonando la casa de su padre para poder vivir en aparente libertad, pero hoy quiero enfocar tu atención en el padre y su reacción ante las decisiones de su hijo.
Este hombre muestra un amor, gracia y perdón hacia su hijo, pese a que perdió toda la herencia que le había entregado, el con misericordia lo recibió con los brazos abiertos, celebrando su regreso sin tomar en cuenta todo lo que su hijo había hecho en el pasado.
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” (versículo 20)
Así es el amor tan grande e inexplicable del Padre que Dios tiene para nosotros, el no ve que hemos hecho o de dónde venimos, él solamente quiere que regresemos a casa, sin juzgarnos y sin reclamos, solamente es su amor y perdón esperando nuestro regreso.
Esta parábola nos muestra cómo es Dios con todos nosotros, lleno de amor, gracia, misericordia y perdón sin importar lo que hayamos hecho en el pasado, Él ve nuestra sinceridad y arrepentimiento.
Si en tu corazón existe el miedo, vergüenza, culpabilidad o algún otro sentimiento que no te permite regresar a la casa de tu Padre, quiero decirte que Dios te ama y está esperándote con mucho amor para darte, tu pasado y tus decisiones quedan atrás. Este es el momento justo para que te des la oportunidad de empezar desde cero y seas una persona restaurada, Él quiere darte un nuevo comienzo y llenarte de su amor.
Oración:
Señor, gracias por mostrarme cuánto me amas y lo misericordioso que eres. Te pido que me perdones por todos los pecados que he cometido, hoy quiero regresar a tus brazos llenos de amor. Te pido que me restaures y me ayudes a ser una persona nueva. Hoy te reconozco como mi Padre y mi Salvador. Ayúdame a ser mejor cada día y a cumplir tu voluntad en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.
Con amor, Kathy Quiñonez
