Cita bíblica 1ª. Tesalonicenses 4: 3-8 (RVC) La voluntad de Dios es que ustedes sean santificados, que se aparten de toda inmoralidad sexual, que cada uno sepa tener su propio cuerpo en santidad y honor, y no en pasiones desordenadas, como la gente que no conoce a Dios. Ninguno debe agraviar ni engañar en nada a su hermano; porque el Señor toma en cuenta todo esto, como ya les hemos dicho y declarado. Pues Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad. El que desecha esto, no desecha a un hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
Viviendo en un mundo que está en contra de Dios
Actualmente vivimos en una época donde el culto al placer, engaño y corrupción se han convertido en normas de vida para muchos. Se ha vuelto tan común, al punto que quien no tiene estas prácticas, puede ser considerado anticuado o tonto. Sin embargo, ¿a dónde nos llevan realmente estas acciones?
Si bien muchas personas pueden creer erróneamente que el placer sin medida y el engaño son normales e incluso necesarios, el apóstol Pablo indica que Dios anhela todo lo contrario para la humanidad y especialmente para quienes ha tomado como hijos. El placer o la astucia mal intencionada pasan pero sus consecuencias como actos pecaminosos sin duda vendrán. Jesús mismo dijo “Porque ¿De qué le sirve a uno ganarse todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué puede dar uno a cambio de su alma?” (Mateo 16:26).
Dios anhela que vivamos en santidad. Eso significa que no debemos exponer nuestro cuerpo a placeres que no agradan a Dios y que cada acción debe ser pensada en hacer bien a otros y con actitud íntegra. Su anhelo es que nuestra vida sea un testimonio de Su amor para quienes no le conocen.
Vivir acorde a la voluntad de Dios es difícil porque es lo contrario de lo que el mundo quiere impulsarnos a hacer. Sin embargo, vivir bajo esa voluntad divina es la única manera en la que podemos alcanzar una realización plena en nuestras vidas, para tener un futuro lleno de esperanza (Jeremías 29:11).
Oración: Padre te pido que a través de tu Espíritu Santo, me des la sabiduría para vivir en tu voluntad, aun cuando implica estar contra la corriente de este mundo. Guarda mis pasos para no caer y así poder ver tus bendiciones que son eternas. Amén.
En el amor de Cristo,
Tania Zepeda
Guatemala
