Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido. Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado. Salmo 119:92-93
La palabra ¨delicia¨ me habla mucho, su significado es hermoso y cuando pienso de delicias viene a mi mente ¨comida¨, me encanta comer comida deliciosa, pienso en mis comidas favoritas y se me hace agua la boca. La palabra ¨delicia¨aparece frecuentemente en los salmos, y David abre su corazón cuando escribe que él se deleita en la palabra de Dios.
El significado hebreo de la palabra ¨delicia¨ es Oneg, que quiere decir deleite o placer. Hay otros significados y todos vienen a traducirse como gozo, placer y satisfacción en la palabra de Dios. ¿Cuál es entonces nuestra reacción cuando tomamos nuestra Biblia y comenzamos a leer?, tomemos un minuto para examinar nuestro corazón y si la respuesta no es ¨deleite en Su palabra¨, entonces oremos y pidamos a Dios que nos de amor, hambre y sed por su palabra y postremos nuestro ser cuando leamos la Biblia. Vengamos con el corazón humilde, abierto a recibir lo que Dios tenga para nosotros cuando leemos y meditamos en la palabra.
Es hermoso cuando aprendemos a deleitarnos en su palabra, cuando venimos expectantes porque Él nos hablará y enseñará su caminar. Cuando leemos estos mismos versos en el capítulo 119, podemos ver que el Señor nos muestra su fidelidad, porque la palabra es poderosa para librarnos del mal y para limpiarnos y apartarnos del pecado diario. Cuando nos deleitamos en el Señor vamos a encontrar gozo, paz, amor y muchas más delicias para nuestras vidas, es como comer miel y saborear la bondad de Dios en nuestra vida.
Esta acción de deleitarnos en su palabra no es algo forzado, es un deseo que viene de perseverar cada día leyendo y meditando en la palabra de Dios. Podemos comenzar hoy mismo y tener la fe que Él nos va encontrar y hablar cuando venimos de todo corazón.
Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. Salmos 16:11
Oración: Padre gracias porque nos has dejado la palabra para ordenar nuestros pasos, danos hambre y sed de ti para venir a ti todos los días. Danos amor por tu palabra y muéstranos la senda de la vida y así caminar contigo el resto de nuestras vidas. Te amamos con todo el corazón. En el nombre de Jesus. Amen.
En el amor del Señor,
Marina Behel
