El día después de mañana

No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios; crean también en mí.  En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes.  Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén.  Juan 14: 1-3 (RVC)

Cuando Jesús dijo estas palabras a sus discípulos, se estaba acercando un momento de oscuridad e incertidumbre donde los discípulos tendrían que experimentar gran temor y confusión por el arresto de Jesús y su posterior muerte en la cruz. Sin embargo, el Maestro les recordó que aunque él se iría por un tiempo, volvería para llevarlos a un hogar perfecto donde estarían juntos nuevamente.  Esa maravillosa promesa no solo fue para los discípulos de ese momento, sino para todos quienes a lo largo de la historia hemos creído que Jesús es el Hijo de Dios.

Nuestra época actual se caracteriza por acontecimientos sociales, económicos, políticos que nos generan inquietud y duda por el futuro. Cualquier persona consciente de lo que sucede en el mundo, sea creyente o no, podrá manifestar su preocupación por el porvenir. Sin embargo, para los que hemos puesto nuestra fe en Jesucristo, aún en medio de la incertidumbre de este mundo, podemos tener esperanza sobre su futuro, ya que cualquier situación que pueda acontecer no quebrará la promesa de Dios de brindarnos un hogar maravilloso y perfecto que será eterno.

Dios no es un simple mortal para que mienta o cambie de parecer. Si él habla, ciertamente actúa; si él dice algo, lo lleva a cabo. Números 23:19 (RVC)

Si has depositado tu fe en Cristo pero los acontecimientos de estos tiempos te han generado ansiedad, es tiempo que le entregues esa carga a Dios. Es un hecho que las cosas en el mundo no mejorarán, pero tenemos la promesa fiel que Jesús estará con nosotros hasta el fin (Juan 16:33, Mateo 28:20), por lo que para el pueblo de Dios, el día después de mañana será un momento de plenitud eterna. 


Oración: Amado Padre, ayúdame a mantener mi esperanza en ti y recordar en todo momento que Jesucristo regresará para llevarnos a nuestra verdadera patria donde no habrá sufrimiento ni enfermedad ni muerte. Toda ansiedad por el futuro te la entrego, anhelo descansar en tu regazo.  Amén.

En el amor del Señor,

Tania Zepeda, Bella por gracia

octubre 28, 2025