“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” Lucas 1:38
Cuando el ángel se le apareció a María para darle un mensaje que cambiaría su vida para siempre, ella no tenía todas las respuestas. Era joven, probablemente tenía sueños y planes como cualquier otra mujer, pero de pronto Dios la llamó a algo mucho más grande de lo que podía entender, cargar en su vientre al Salvador del mundo!!!
Aceptar ese llamado no era sencillo. Significaba enfrentar el juicio de otros, el miedo a lo desconocido y un futuro incierto. Aun así, María respondió con una fe admirable y una obediencia profunda: “hágase conmigo conforme a tu palabra”.
María no fue valiente porque no tuviera miedo, sino porque decidió confiar en Dios por encima de sus dudas. Su historia nos recuerda que Dios no busca personas perfectas, sino corazones dispuestos a confiar en Él.
Muchas veces, Dios también nos invita a caminar en direcciones que no comprendemos del todo. Nos llama a confiar, a soltar el control y a creer que Su plan es bueno, agradable y perfecto, aun cuando no podamos ver el panorama completo.
Al igual que María, nos podemos enfrentar a momentos de incertidumbre, y nos toca confiar y esperar en el Señor. Tal vez no entendamos cada paso, pero podemos estar seguros en Aquel que lo sabe todo y tiene el control de todo. Tu confianza en Dios, por pequeña que parezca, puede tener un impacto eterno. Recordemos entonces que la obediencia y confianza en Dios nunca pasa desapercibida. Él ve tu disposición, tu fe y tu entrega, incluso en medio de la incertidumbre.
Mi deseo es que puedas decir como María: “hágase conmigo conforme a tu palabra”, con la seguridad de que estás en las manos de un Dios fiel que cumple lo que promete.
Oración: Dios, hoy quiero entregarte mi vida con confianza. Aunque no siempre entienda tus caminos, decido creer que tu plan de vida para mi es bueno, agradable y perfecto. Ayúdame a ser obediente y valiente como María, y a no desmayar en medio de momentos inciertos. Amén.
En el amor de Cristo, Kimberly Sanchez
