El Desafío: El «No» del Mundo.
La Biblia es rica en enseñanzas, y esta es una linda historia de valentía y fe. Las hijas de Zelofejad, (descendiente de José), se presentaron ante Moises y demandaron les dieran la herencia de su padre que había muerto sin heredero varón. Que en ese tiempo eran los hombres los herederos. Por lo tanto, la herencia iba a ser para los hermanos de Zelofejad. Era un problema quedarse desamparada sin herencia sin futuro y sin nombre, podrían haber sido avergonzadas, rechazadas o llamadas rebeldes.
Las hijas de Zelofejad vivían en un sistema donde, por ley y costumbre, no tenían derecho a nada. Se esperaba que guardaran silencio y aceptaran un futuro de escasez. Muchas veces, las circunstancias o las voces a nuestro alrededor nos dicen: «No te corresponde», «No puedes», «Así han sido siempre las cosas». ¿Qué voz te está diciendo hoy que no tienes derecho a soñar o a recibir las bendiciones de Dios?
Camina hacia la Puerta: Maala, Noa, Hogla, Milka y Tirsa no se quedaron en la queja. Ellas se levantaron y caminaron hacia el Tabernáculo, el lugar de la presencia de Dios. Su valentía no fue falta de respeto, fue convicción. Sabían que su Padre Celestial era un Dios de justicia, no de exclusión.
La fe no es pasiva. La fe se mueve, se presenta ante la autoridad y expone su causa con claridad y respeto. El resultado: Una justicia que trasciende. Dios no solo les dio la razón, sino que usó su valentía para bendecir a todas las mujeres que vendrían después de ellas. Cuando una mujer se atreve a creerle a Dios y a reclamar su herencia espiritual, abre caminos para sus hijas, sus amigas y su comunidad.
Reflexión: Tu victoria personal puede ser la respuesta a la oración de alguien más.
Si, tienes una petición o deseo en tu corazón, prepárate para llegar al lugar santísimo e intimar con Dios al llegar a su presencia, pide con fe y coraje, no dejes de orar, la oración tiene poder. Y Él tiene cuidado de sus hijas.
Dinámica: «Mi Petición en el Lugar Santísimo»
Para aplicar este devocional, te invito a realizar este ejercicio práctico:
1.Identifica tu «Herencia»: Escribe en una hoja qué promesa de Dios sientes que te pertenece, pero aún no has visto (paz, provisión para tu hogar, restauración familiar, sabiduría).
2.La Oración de las Hijas: En oración, preséntate ante el Señor con la misma determinación de las cinco hermanas. Usa estas palabras como guía: «Señor, hoy me acerco a tu presencia. No vengo por mis méritos, sino confiada en tu justicia. Al igual que las hijas de Zelofejad, te pido que mi nombre y el de mi familia no sean borrados. Reclamo la herencia que me has dado en Cristo Jesús.»
3.Compromiso: Esta semana, actúa como una heredera. Camina con la frente en alto, sabiendo que el Rey del Universo ha dicho que tienes razón en pedir. Tenemos a un Dios que cumple promesas. De rodillas en tu habitación háblale, adórale, exaltale, obedece su Palabra, Él no te fallará.
Con el amor de Cristo, Lesbia de Tobías
